Canción de hielo y fuego: Rally de Turquía

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Turquía, como Chipre y Grecia, ha sido siempre conocido por dos razones: es un rally árido y difícil. De los tres (junto con Chipre y Grecia), Turquía es el más light. Incluso su temperatura es más suave. No obstante, aún siendo la prueba menos dura, su dificultad nunca ha sido baja precisamente. Su historia es la historia de un rally lastrado y castigado por el terrorismo y por la situación social y política del país.

La vieja Anatolia es una región calurosa y seca en los meses centrales del año. Allí se gestaron las primeras civilizaciones importantes de la humanidad, cuya vida giraba alrededor del agua. Ahora, muchos milenios después, se ha convertido en un recurso escaso y en el centro de muchas disputas. Quizá sus zonas costeras sean las menos perjudicadas. Kemer, al sur, centro neurálgico del rally turco durante un lustro, es un ejemplo. Aunque su rutómetro se desplazara hasta los Montes de Tauros, un poco más al norte.

No puede decirse que haya pasado a la historia por ser una cita fría. La temperatura, aunque numéricamente podía parecer agradable, se acrecentaba con la cercanía de la costa. El calor no llegaba a ser tan sofocante como en el Acrópolis o en Chipre, pero no hacía del fin de semana un periodo agradable. Durante sus cinco ediciones en el sur la lluvia fue intermitente y a la larga no servía para refrescar los tramos.

Pero, a pesar de ser un rally árido y caluroso, sus espectadores han visto la nieve. Su primera edición mundialista fue en 2003 y se celebró a finales de febrero, la fecha más temprana escogida en toda su historia. En aquel año hubo nieve e incluso hielo en las zonas más altas de las montañas, por donde los caminos del rally serpenteaban para posteriormente bajar a beber a la costa. Un rally árido, sí, pero también parcialmente nevado.

mcrae turkey2003

Nacido para el mundial, se decía

Dicen los entendidos en materia ralística que el Rally de Turquía fue pensado para el mundial de rallyes. Nació en el año 2000 como parte del campeonato nacional turco y con varios obervadores del WRC atentos a su desarrollo. Para poner aún más carne en el asador se fichó a Simo Lampinen (director de ruta del Rally de Finlandia) como director director general y a John Horton, periodista británico muy querido e influyente en el Rally de Gran Bretaña y fallecido el pasado año. Turquía lo tenía todo para ascender.

Pero la situación del país no ayudó. La edición de 2003 tuvo lugar en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irak y la de 2004 estuvo marcada por el atentado terrorista en Estambul poco antes de que la OTAN visitara la ciudad. A pesar de que ningún suceso influyó directamente en el transcurso de la prueba, todo ello terminaría marcando de por vida un rally convulso y difícil de abordar.

En 2018 vuelve al calendario mundialista, no exento de polémica y de críticas. Sébastien Ogier y el director de Citroën, Yves Matton, dieron su negativa a viajar allí por, de nuevo, la delicada situación que atraviesa Turquía. Un déjà vu que traslada al mundial de rallyes una década atrás, en una región que se encuentra en permanente disputa.

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Vuelta al trono

Quizá los más mayores sepan mucho sobre la segunda mitad del titular y quizá los más jóvenes sepan mucho sobre la primera mitad. Ambos conocimientos son, en parte, compatibles. La historia del Rally de Turquía ha sido un rifirrafe constante con el calendario del mundial. Hoy sí está dentro. Mañana no. Dentro de tres días vuelve a estarlo. Así durante casi quince años.

Para la edición del año próximo la casa encargada de hacer realidad todo el rally volverá a ser la propia Federación Turca de Automovilismo (TOSFED) liderada por Serkan Yazici. Según comentaba a wrc.com van a intentar que el rutómetro sea el más compacto de la temporada. Será especialmente interesante prestar atención a sus especiales por las montañas del suoeste turco, las cuales llevarán los nombres de algunos pilotos locales fallecidos.

En esta cámara 'onboard' de Richard Burns (Peugeot 206 WRC) puede apreciarse, especialmente durante el inicio de la especial, nieve acomodada en los márgenes de la pista.