Francia suicida a los World Rally Cars

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No te mataré yo. Te matarás tú mismo. Esa parece ser la premisa que la FFSA ha tomado para, tras dos años de reglamentaciones extrañas, impedir que los WRC puntúen en el campeonato francés de asfalto. La decisión, no obstante, podría no influir demasiado en el porvenir del nacional. De momento afectará sólo a lo tocante al asfalto; la tierra seguirá como hasta ahora.

Crónica de una muerte anunciada. Al menos no puede decirse que Nicolas Deschaux, presidente de la Federación Francesa, no haya avisado. Su cruzada contra los vehículos reyes de los rallyes no es nueva, y se intuía que finalmente se iba a introducir esta medida acabada la temporada 2017. Poco sentido tenía mantener en el reglamento una categoría lastrada por un baremo que beneficiaba claramente a los R5.

Esta revolución francesa, que ha encontrado en los World Rally Cars a su Luis XVI y en el reglamento del año venidero a su plaza de la Bastilla, viene acompañada de más cambios. El sistema de puntuación para la tierra y para el asfalto se ajustará al reparto que se realiza en el mundial (de los 20 puntos para el primero al punto único para el décimo). También se acortarán las especiales.

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El pueblo contra el déspota

La noticia no ha caido bien entre la afición local, como era de esperar. Si ya de por sí es triste para quien lleva siguiendo el campeonato francés desde hace casi una década, más aún lo será para quien lleva toda una vida haciendo kilómetros a pie de tramo. Pero la muerte de los World Rally Cars en el asfalto no es el único jarro de agua fría.

El kilometraje también se verá reducido. Ahora el rutómetro tendrá que ajustarse entre los 180 y los 220 kilómetros, unas longitudes similares a las establecidas en el campeonato de segunda división. Con todo, este certamen perderá indudablemente gran parte de su atractivo. Atrás quedarán los años en los que Francia era una especie de antesala del mundial. Un contexto donde las mejores manos y los mejores pies peleaban subidos en los coches más prestigiosos de esta disciplina automovilística. La afición comienza a equiparar amargamente el desafío que supone un rally de nacional y uno de regional.