Nunca la marca del óvalo azul estuvo tan unida a la promoción y ayuda a los más jóvenes pilotos. Desde M-Sport el compromiso con las categorías inferiores es indudable y año tras año amplían sus frentes en nacionales y en el propio mundial. La asistencia que dan los de Malcolm Wilson es titánica y universal, y el impacto económico en su empresa ayuda a que se sigan puliendo las imperfecciones en cada generación de vehículos.
Dice la Real Academia Española que, en su quinta acepción, Fiesta significa «reunión de gente para celebrar algo o divertirse». Y es una acepción que define a la perfección dos cosas: los rallyes y el modelo de Ford. Porque tanto uno como otro reúnen a mucha gente para celebrar algo. En el primer caso se reunen aficionados para pasar un buen fin de semana; en el segundo caso se reunen un equipo y sus patrocinadores para afrontar con ilusión una temporada de competición.
Sea como sea, y desde el frente que sea, M-Sport es sinónimo de fiesta. Gracias a su gama de vehículos homónima lleva muchos años, casi una década, disfrutando de una reputación bien merecida. Y es que el preparador británico asiste a varios campeonatos nacionales y al propio mundial en la categoría dedicada a la promoción.
El último país en apuntarse a su programa ha sido Irlanda a través del novedoso Fiesta Sport Trophy, del que próximamente será embajador Jon Armstrong en el mítico Galway Rally. También se ha unido de cara a esta temporada Francia, con un trofeo similar impulsado por M-Sport y por Yacco, la marca campeona del nacional de asfalto. Un tercer país que también goza de los servicios de Malcolm Wilson es Bélgica, con un formato similar a los dos anteriores.

En el pasado nosotros, los españoles, pudimos también disfrutar de algo muy parecido. RMC trajo durante varios años la Bk RMC, que se corría con los antiguos Ford Fiesta R2 y de la que salieron campeones pilotos que hoy corren (y hasta ganan) carreras del nacional.
Sin duda M-Sport es sinónimo de fiesta y de futuro, y lo llevan demostrando mucho tiempo a través de su compromiso. No podemos olvidar las marcas privadas que hacen posibles y que desarrollan este acuerdo (RMC o Yacco, como dos ejemplos que ya conocemos), pero lo cierto es que sin el preparador de la M y de la S se vería dificultada la realización de cualquier copa de esta índole.
En el mundial está el ejemplo del Dmack Trophy, realizado por la marca homónima y que, además de tener una inscripción más que aceptable, se ha saldado con pilotos subiéndose a un Ford Fiesta R5 patrocinado por Dmack y por M-Sport en un programa reducido dentro del WRC. Hace unos años, también con los Ford Fiesta R2 antiguos, se encargó de realizar el WRC Academy en el que participaron pilotos como José Antonio Suárez o Yeray Lemes. En definitiva, M-Sport es sinónimo de promoción, y promoción es sinónimo de… Fiesta.












