Tener de compañero de equipo al mejor piloto del último lustro puede ser algo muy positivo de cara al aprendizaje personal, pero también puede convertirse en una pesadilla cuando se trata de un deporte tan caro. Ott Tänak, ahora piloto de Toyota con un contrato válido por dos años, ha comentado a Autosport las dificultades que le han hecho cambiar de escudería.
El estonio era el segundo piloto en M-Sport, y ello terminó acarreando algunos problemas para su visión de futuro. El coche, asegura, era muy bueno, tanto como su nuevo Toyota Yaris WRC, pero en él no residía el problema. De hecho, Tänak llegó a ganar un par de rallyes (Italia y Alemania) en 2017 y terminó firmando un tercer puesto en la general del campeonato del mundo.
El detonante de todo fue la parte económica. «Fue muy bueno trabajar con Sébastien» recordó Tänak, «y teníamos un equipo muy fuerte. Pero a veces los recursos financieros eran limitados y carecíamos de desarrollo en nuestro coche comparado con el de Sébastien Ogier. Fui segundo piloto el año pasado, así que tal vez no fue tan agradable o la mejor oportunidad de cara al campeonato».
Respecto a los dos coches (Ford y Toyota), Ott ha tenido también algunas palabras. «Definitivamente los coches son diferentes pero no puedo encontrarles nada negativo, ambos son muy buenos. La idea del coche es diferente y también se comportan de forma diferente. El Toyota es capaz de ganar en Monte-Carlo, pero quizá la idea más inteligente no sea ir y presionar para ganar allí».












