La llegada del vigente campeón del mundo a Citroën, precedida por los rumores que le colocaban ahí, ha suscitado el ánimo en la escuadra francesa. Con Sébastien Ogier no sólo recuperan a un piloto de casa sino que, además, ganan una punta de lanza para aspirar a volver a ganar en el mundial de rallyes. Como dato, la última victoria de la marca de los chevrones data del Rallye de Cataluña del año pasado, y las dos últimas victorias seguidas de Cataluña 2012 y Monte-Carlo 2013.
Según Ogier, se ha encontrado con un equipo motivado y que quiere volver a ganar. Los años de dominio de Volkswagen primero y M-Sport después, unidos a unas temporadas de vacas flacas para los galos, habían mermado la moral de la escuadra. Pero el campeón del mundo tiene un efecto rejuvenecedor que lo aplica allá donde pilota. La imagen de Malcolm Wilson anunciando su fichaje por su equipo quedó como un retrato para la posteridad.
El británico no ha podido retener a Ogier, quien ya llevaba un tiempo sembrando dudas sobre su futuro. En Citroën tendrá su nuevo hogar. Además, su buena relación con Pierre Budar ha acelerado el proceso. También lo ha hecho la nula ayuda de Ford como marca oficial sobre el Fiesta WRC, condición que fijaba Ogier como indispensable al principio del curso. Seb ya probó el Citroën C3 WRC en el sur de Francia recientemente. Además, este año seguirá contando con el apoyo de Red Bull.












