La mañana del 25 de agosto de 2013 se cerró un ciclo cruel y demasiado largo. 24 kilómetros y medio coronaron al cántabro con su primera victoria absoluta en el mundial de rallyes tras más de 100 pruebas disputadas.
Posiblemente seamos muchos los que recordemos aquel acontecimiento. Había sido un rally muy duro donde hasta los más regulares habían tenido problemas. El joven Thierry Neuville, salvavidas de M-Sport y gran sorpresa del año, se iba a disputar la cita alemana con Dani Sordo, que estaba llevando una mejor temporada que su compañero Mikko Hirvonen.
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El día arrancaba con una diferencia entre ambos de menos de un minuto. Era la única pelea que quedaba por disputarse. Sordo venía de realizar durante el sábado una magnífica remontada mientras que Neuville venía de haber acariciado el liderato. Uno y otro sabían que la miel del éxito se iba a decidir en favor de quien arriesgara más y fallara menos.
La jornada anterior había estado dominada por Jari-Matti Latvala, pero un error a falta de dos especiales para acabar el día le dejaba fuera de combate. El belga asaltaba la primera posición de inmediato y Sordo, que venía muy rápido, se iba a dormir con unas décimas de ventaja.
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El juez Dhrontal
Para la etapa del domingo apenas había programado un tramo: Dhrontal. Se recorrerían más de 50 kilómetros, divididos en dos pasadas de 25 y medio, siendo la última el Power Stage.
Dani Sordo terminó la primera con scratch. La distancia, lejos de ser holgada, seguía siendo muy estrecha. Ambos, él y Neuville, estaban dándolo todo. La segunda, que daría por finalizado un rally épico, trajo la sorpresa consigo al cometer el piloto de M-Sport un error fatal.
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Thierry Neuville erraba en una curva donde se iba demasiado largo, golpeando fuertemente unos troncos y terminando con toda posibilidad de victoria. Perdía casi un minuto en favor de Sordo, que hasta llegar a meta no se enteró de lo que había ocurrido.
Dhrontal fue juez y verdugo en la batalla en la que Dani Sordo se alzó con su primera victoria mundialista. El destino quiso que, años después, la situación se invirtiera, siendo Neuville quien ganara a Sordo estando, ahora, en el mismo equipo: Hyundai.












