No hay que tomar la cifra a la ligera. Catorce millones de euros (algo más para mayor exactitud) es un número nada desdeñable. El impacto económico del pasado Rally de Finlandia en su centro neurálgico fue enorme. Como añadidura, en total se recaudaron más de veinte millones de euros gracias a la cita mundialista según la propia web de la prueba.
Que el automovilismo es una gran fuente de ingresos es algo difícilmente discutible. Llámese Fórmula 1, llámese motociclismo o llámese rally, el impacto económico que deja allá por donde va es significativo. La última cifra que conocemos es la del rally finés, uno de los más famosos del mundo. Las ganancias parecen regulares: en 2013, año del último estudio, sólo hubo 300.000 euros de diferencia – de los 14,4 millones de este año a los 14,7 millones de aquel.
En cuanto al impacto social, según encuestas, el 96% de los pilotos recomendaría viajar a Finlandia para vivir la cita. También lo recomendaría el 79% de los miembros de los equipos, el 78% de los huéspedes, el 75% de los voluntarios y el 74% de los responsables de comunicación. Gracias a un acuerdo reciente el viejo Mil Lagos seguirá siendo parte del mundial hasta 2020.










