Lo que tendrá lugar dentro de un mes creo que distará mucho de ser un capítulo más en la historia del Mundial de Rallyes. Es, por supuesto, una continuación cronológica, pero habrá un antes y un después respecto al Rallye de Montecarlo 2017. No supone, como ocurrió al inicio de la década, un cambio mínimo en el motor. Todo ha cambiado de repente, en apenas un par de meses, y el campeonato del mundo vivirá una temporada radicalmente nueva a las vividas con anterioridad.
Dice la RAE (Real Academia Española) que cisma se interpreta en su segunda acepción como escisión, discorcia, desvanecencia. Me quedo con la primera, con escisión, que viene del latín scissio (cortar). Y es que entre la temporada 2016 y la temporada 2017 parece que ha habido un corte. Un antes y un después. Un cisma que divide en dos la historia de los rallyes.
Sin Volkswagen (acostumbrados a su dominio), con Ogier en M-Sport (acostumbrados a verlo con los alemanes), sin Mikkelsen (que correrá, al menos por ahora, con Skoda a bordo de un Fabia R5), con cuatro vehículos totalmente nuevos (Citroën C3 WRC, Ford Fiesta WRC 17, Hyundai i20 NG WRC 2017 y Toyota Yaris WRC), sin el Rally de China y con una reglamentación nueva que permite a los equipos alinear tres vehículos que puntúen por prueba. Así se dibuja de momento el año venidero.

¿Qué veremos dentro de un mes?
El cambio más notorio es la sustitución de los ya obsoletos WRC 1.6 por la nueva generación de algo más de 400cv. M-Sport y Hyundai siguen sin cambiar sus modelos, Citroën ha introducido el C3 y Toyota debutará con el Yaris. Volkswagen no estará. No, al menos, como marca oficial. Así pues sus tres pilotos se han desperdigado: Ogier defenderá el estandarte de Ford, Latvala el de Toyota y Mikkelsen, por ahora, el de Skoda.
Lo que ya conocemos es el tándem de Hyundai y de Citroën. Los coreanos han vuelto a confiar en su trío ganador: Thierry Neuville, Hayden Paddon y el cántabro Dani Sordo. La marca de los chevrones, por su parte, volverá a sentar en sus máquinas a Kris Meeke y a Craig Breen, una pareja británica contrastada por la edad pero complementada por la calidad.
Los nuevos, Toyota Gazoo, aterrizarán en Mónaco con el objetivo de hacerlo lo mejor posible y de ver cómo de competitivo es su nuevo juguete. Tommi Mäkinen se ha encargado personalmente de desarrollar en las fases más primitivas el Yaris WRC y ahora es Latvala, como piloto en activo más experimentado de la marca, quien se encarga de darle los retoques finales. La fiabilidad ha sido hasta hoy su talón de aquiles, así que el finlandés tiene por delante una dura tarea a contrarreloj.
Nueva temporada, nuevos deseos, nuevas rivalidades. Atrás queda el dominio incontestable de los chicos de Jost Capito. Por delante se abre algo totalmente nuevo que, a modo de secuela cinematográfica, pretende responder a las preguntas que hemos formulado durante estos años: ¿es tan bueno Ogier como dicen sus tiempos o es cosa del Volkswagen Polo WRC? ¿Cuál es la segunda mejor marca? ¿Qué lugar de la clasificación ocupará el Yaris? Dentro de un mes se apagarán las luces de la sala y dará comienzo la película. Mientras… sólo nos queda especular.
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