Esta mañana recibía una de esas llamadas que te arrancan una sonrisa. La voz al otro lado del teléfono me era muy conocida, y por un momento me transportó a una época reciente en la que la ilusión ebullía por todos nuestros poros. José María Cabello me ha contado los planes que tiene para esta temporada y, sinceramente, me ha contagiado su positivismo.
A mediados de 2015 llegaba a mi la noticia de que un padre quería que su hija fuera piloto de rallyes. De entrada la premisa es muy bonita: ¿qué hay más sincero y férreo que el amor de un padre (o de una madre) a sus hijos? Pocas cosas ciertamente. El caso es que aquello me condujo a conocer a José María Cabello y a su hija, Maty Cabello. Ella, estudiante, tenía incluso más ganas de debutar que su mayor. Creo que la primera vez que les vi fue en un test con el Suzuki Swift.
Maty demostró actitud, sorprendiendo a todos con su velocidad en las curvas durante aquella mañana. Más tarde saldría de copiloto, con su padre, en el Rally de Pozoblanco para acabar la temporada como coche cero en Montilla. Todo iba viento en popa. Había patrocinios, había equipo, había materia prima. Ciertamente el futuro se dibujaba, con esfuerzo, de manera más o menos clara.
Pero, para sorpresa de unos – y costumbre de otros -, este deporte a veces te da una de cal y otra de arena. La temporada de 2016, por problemas con ignorantes y gente que se dedica a echar tierra sobre el fuego naciente de la ilusión, casi se quedó en blanco. Las promesas desaparecieron y tanto Maty como José María tuvieron que echar el freno con la única excepción de la subida a Montoro.

Esta mañana recibí una llamada que me ha alegrado enormemente. José María Cabello es de esas personas que, con poco, incluso estando al otro lado de la línea, es capaz de abrazarte y de transmitirte mil sensaciones. Me contó que tienen planes, que la maquinaria vuelve a rodar y que ahora, escarmentados a base de golpes, saben hacia dónde dirigir las velas de su embarcación.
«El campeonato de España este año no es posible, pero queremos estar en cinco pruebas del campeonato andaluz, cuatro más una, para optar al femenino: Gibralfaro, Sevilla, Cádiz, Vélez y Primeras Nieves. Estamos hablando con mucha gente, y de ello depende lo que hagamos este año. La cuestión es que vamos a empezar a arrancar. Estamos localizando todo el material para correr. Este sábado vamos a tomar notas, y el que viene queremos ir a Málaga a seguir tomando notas. Quiero que el coche funcione bien. Lo estamos poniendo a punto» me ha contado. «Hemos creado un club deportivo: C.D. GNRacing Competición. Queremos demostrar que somos un equipo serio. Humildes, pero formales y serios. También queremos presentar el coche, a ser posible, antes de Gibralfaro».
Conociendo al equipo, padre e hija, no me cabe la menor duda de que van a trabajar muy duro para seguir adelante. A veces a uno le da la sensación de que, por narices, el devenir tiene que premiar a la gente que de verdad se lo merece. Y los Cabello son un claro ejemplo de ello. Ánimo, currantes.












