Mucho tienen en común el proyecto de Toyota Gazoo Racing y Jari-Matti Latvala. Durante el último trimestre de 2016 sufrieron muchos percances y la confianza en ellos decreció hasta niveles desesperantes. Al Yaris World Rally Car se le sumaban los problemas del aceite con los de la suspensión, y ello acarreaba la expulsión de algún cargo; a Latvala le crecían los enanos con resultados pobres.
Esto de los rallyes es una lotería y un ejercicio constante de confianza y serenidad. El prototipo menos fiable de pretemporada ha terminado siendo el segundo vehículo más rápido en el Monte-Carlo. Y el piloto más criticado en la recta final de la temporada pasada ha terminado logrando la plata. El proyecto de Tommi Mäkinen ha resultado ser una grata sorpresa y, además, el coche se ve espectacularmente bonito a pesar de todas las versiones más desagradecidas visualmente que se presentaron durante 2016.
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Con la huida de Volkswagen Motorsport del mundial de rallyes, Latvala quedaba libre de contrato. Mäkinen estaba preparando un equipo de fineses, una oda a la patria de la bandera blanquiazul y capital mundial de este deporte. Él, Jari-Matti, y Juho Hänninen fueron los elegidos para llevar el estandarte de Toyota por los tramos monegascos. El segundo, ex-campeón continental con Skoda, tenía problemas con su unidad tras detenerse en el quinto tramo. Hasta ese momento ocupaba la tercera plaza.
Latvala, por su parte, realizaba una gran remontada en cuestión de dos días para terminar encajado en el segundo escalón del rally. Curiosamente, y a pesar del gran resultado, el Toyota Yaris WRC no sabe aún lo que es marcar un scratch. Habrá que esperar a Suecia.












