Los organizadores del Rally de Gales, cita puntuable para el campeonato del mundo de rallyes, deberán reconsiderar la última jornada de competición de su prueba para esta temporada tras el rechazo de la FIA a la especial seleccionada como Power Stage.
La especial seleccionada sería la de Great Orme – Llandudno, que se disputaría íntegramente sobre asfalto. Para Yves Matton, director de rallyes de la FIA, esta especial no es merecedora de los cinco puntos que ofrece la Power Stage porque, tal y como dicta en el reglamento, debe ser una especial representativa del rally. En este caso este punto del reglamento no se cumple ya que la cita galesa se disputa, en su mayoría, por los caminos embarrados de los bosques galeses y la Power Stage se disputaría íntegramente sobre asfalto entre dos poblaciones.
Estas eran las palabras de Ben Taylor, director general del rally: “Hemos enviado el itinerario tanto a la FIA como a los equipos para conocer su opinión y obtener su aprobación. El itinerario de este año contiene propuestas radicales que creemos que harán que sea una prueba fantástica, pero para poder realizarlo necesitamos el apoyo de la FIA. Estamos trabajando con la directiva y el promotor del WRC para asegurarnos de que todos obtengan lo que quieren de nuestro evento”.
Por otra parte, un alto directivo de la organización fue duro en las declaraciones realizadas a Autosport con estas palabras: “No entiendo cual es el problema. Tenemos la oportunidad de hacer algo excepcional para acercar la carrera al público y los pilotos están llorando por ello. Los pilotos son profesionales, deben hacer su trabajo, conducir donde sus copilotos les dicen que conduzcan y dejar a los organizadores crear el rally. Si esto no sucede es una decisión estúpida por parte de la FIA y es una oportunidad perdida para el promotor”. “A veces no entiendo este deporte, nos preguntamos por qué nos mantenemos escondidos detrás de los árboles” añadió.










