Sorprendentemente, con la parrilla de R5 y GT que había en Madrid, un N5 ha sido el encargado de descorchar el champán. Estos novedosos vehículos, que llevan mostrando los dientes sin reparo desde hace un par de rallyes, han sufrido una evolución notable durante esta temporada 2017. Con esta victoria se confirman como monturas a tener en cuenta de cara a 2018.
Después de pasar varios años en la categoría S1600 – sus inicios allí se remontan a 2009 -, Gorka Antustegi daba la temporada pasada el salto al Maxi Rally cuya idea fue traida desde tierras sudamericanas. Allí el formato estaba teniendo un éxito rotundo: vehículos competitivos y baratos. Al menos en tierra. Así pues, traerlos a España parecía algo positivo.
Y que se lo digan ahora a Suzuki Ibérica. La marca más comprometida con nuestro campeonato nacional de asfalto ha tenido en Madrid el culmen de todo el trabajo que llevan haciendo tantas temporadas. Ya no sólo ganan en popularidad y en las dos ruedas motrices. Ahora también lo hacen en la clasificación absoluta. Y con el vigente campeón sobre el asfalto.

Tras el piloto vasco ha acabado, precisamente, Iván Ares (Hyundai i20 R5), ganándole por 8,6 segundos la posición a Pedro Burgo (Skoda Fabia R5) ‘in extremis‘. Por encima del minuto de déficit con Gorka se han marchado Peláez (Ford Fiesta R5), Marbán (Lotus Exige GTR), Fuster (Renault Clio N5) y Pernía (Hyundai i20 R5) respectivamente.
En la Beca R2 el ganador ha sido Efrén Llarena (Peugeot 208 R2), proclamado campeón antes del inicio del rally ante la ausencia de Jan Solans. En la Copa Suzuki Swift, victoria final para Alberto Monarri. Por último, en la Clio R3T Trophy, victoria apretadísima para Antón Pérez (Renault Clio R3T) por tan sólo tres décimas de segundo sobre Javier Bouza.












