Tanto de manera previa al Rally Blendio Princesa de Asturias Ciudad de Oviedo, como una vez celebrada la cita asturiana, la polémica respecto al público inundó las redes sociales de los aficionados.
Todo comenzó días antes de la prueba, cuando el director de carrera del Automóvil Club del Principado de Asturias (ACPA) comentaba en una entrevista que los aficionados se quedasen en casa y no pusiesen en peligro la prueba en cuanto al incumplimiento de las normas sanitarias marcadas desde el inicio de la pandemia con la distancia de metro y medio entre las personas, grupos no mayores de seis personas, utilización de la correspondiente mascarilla homologada y uso frecuente del gel hidroalcóholico.
Este llamamiento se debe a la fuerte presión del Gobierno del Principado de Asturias para respetar las normas en todo momento y teniendo en cuenta que se trata de una prueba de relevancia nacional, la primera que se disputaría en Asturias después de siete meses, etcétera, un comportamiento no adecuado podría poner en peligro, ya no solo la prueba organizadora por el ACPA, si no el resto de carreras restantes como Pravia, Santo Emiliano, La Felguera o Cangas del Narcea.
La fórmula del código QR funcionó en todas las pruebas de carácter nacional disputadas desde el Rallye de Ferrol-Suzuki, pasando por el Terra da Auga o el Rallye Rías Altas Histórico y precisamente esta medida es una con las que la FAPA y la organización de la prueba garantizaban un control total y absoluto del público asistente a la prueba en caso de derivarse algún caso de coronavirus tras la competición.
Sin embargo, la situación cambió horas antes de que se celebrase la ceremonia de salida en el Hotel Castillo La Zoreda. La situación en el Principado se agravó en las últimas horas con un aumento los contagios y provocó que Adrián Barbón, el presidente del Principado de Asturias, diese una rueda de prensa en el que anunciaba, entre otras medidas, que toda competición deportiva, independientemente de su naturaleza, se disputase sin público. Es decir, que a lo largo de los ocho tramos cronometrados del Rally Blendio Princesa de Asturias Ciudad de Oviedo no hubiese ni un aficionado esperando y animando, desde las cunetas, a los participantes.

La medida desencadenó que a última hora de la noche del viernes 23 de octubre, tanto la Federación de Automovilismo del Principado de Asturias como la organización del rally publicasen en las respectivas redes sociales la noticia, haciendo hincapié en que el público no asistiese a la prueba ya que estaba prohibida su presencia y cualquier punto en el que hubiese público, podría radicar en una cancelación de tramos o multas para los asistentes.
Llegó la jornada de competición y sí, la noticia hizo efecto y la gran mayoría de aficionados respetaron esta medida tomada horas antes de una manera poco justa hacía un deporte en el que los aficionados tienen un papel importante y proporcionan ese calor a los equips necesario para afrontar aún con más confianza una prueba con el cariño de ellos.
¿Entraña algún peligro el público en los rallyes en cuanto a materia sanitaria se refiere?
La respuesta es no, siempre y cuando se cumplan con las normas. De siempre sabemos que hay casos aislados y que habrá personas que no representen al gran colectivo de aficionados cuyo único fin es disfrutar de los pilotos, equipos y del sonido de los motores en cada metro del tramo.
¿Han hecho bien los aficionados asistiendo a la prueba a pesar de estar prohíbida la presencia del público?
Si nos ceñimos a la regla, la respuesta es no. Ahora, sin ellos, quizá la competición se hubiera disputado de otra manera, pues una vez más han jugado un papel fundamental en el desarrollo del Rally Blendio Princesa de Asturias. Sin ellos, la salida de carretera de Diego Ruiloba y Andrés Blanco o Pedro Antunes y Pedro Alves podían haber tenido consecuencias peores si los sistemas de seguridad como el gps o las llamadas telefónicas fallan, estando el público en esa labor para parar a los pilotos, ayudar a los accidentados a salir del coche, retirar el vehículo de la carretera, etcétera.
Sin duda, una situación compleja derivada de una serie de medidas que parece poner contra las cuerdas a este deporte. Lo único que queda demostrado es que el binomio rallyes-aficionados deben ir de la mano y sin ellos, los rallyes no serían de la misma forma.












