La pasión por los rallyes no tiene edad. Hoy la noticia es un chaval de 17 años que echa carreras a gallos de 27 y mañana puede serlo que un hombre de 62 años se ha proclamado campeón del mundo. Como lo leen: quizá no sea mañana, pero dentro de unos meses eso podría hacerse realidad. Michel Fabre ideó en enero un calendario muy inteligente para competir en el WRC3 y puede que el experimento le aupe al título de campeón del mundo.
Con 62 años la gente común suele jubilarse – o casi -, se retira a casa para pasar tiempo con los suyos, disfrutando de la tranquilidad que sus años activo laboralmente le negaron. Es el momento de cuidar de los nietos, de llamar más a menudo a los hijos para comer con ellos, de observar cómo el mundo cambia tan rápidamente. Con 62 años (y con 63, y con 64) hay que asomarse al balcón de la vida para contemplar qué hemos hecho y qué nos queda por hacer.
¿Meterse en un coche de carreras para disputar un programa mundialista a esa edad? ¡Qué locura! Michel Fabre, francés de nacimiento y empresario de profesión, así lo decidió para esta temporada. Este promotor inmobiliario ha disputado un total de cuatro carreras a bordo de un Citroën DS3 R3T, de las cuales tres ha ganado. El secreto está en un programa enormemente inteligente: sólo compite en los rallyes en los que sabe que no van a participar los jóvenes del apartado Junior.

El sueño que muchos querríamos cumplir
El idilio de Fabre con la competición empieza en los años 70. Su relación con los rallyes se basaba en alguna prueba puntual cada pocos años. En 1986 da el salto al mundial a bordo de un Renault 5 GT Turbo con el que ya había participado en 1985 en el mítico Critérium des Cevennes. El rally elegido es el fatídico Tour de Corse en el que perdieron la vida Henri Toivonen y Sergio Cresto cuando su Lancia Delta S4 caía por un precipicio y explotaba. Supuso la prohibición definitiva de los Grupo B.
Fabre volvió al mundial en 1989, de nuevo a Córcega, con un Peugeot 205 GTi. Lograba la victoria en la categoría A7 y terminaba décimo octavo de la general. Con posterioridad correría algún rally francés de carácter nacional o regional. En 2015 pudo recuperar algo de forma compitiendo en dos rallyes. En mayo se sube al Citroën DS3 R3T para disputar el Saint-Baume y en julio lo hace en un Ford Fiesta R5 para hacer lo propio en el Drôme. Resultados discretos que desembocaron en su programa de 2016.

A tres victorias de proclamarse campeón del mundo
Tan sólo tres citas le separan del final de temporada. En Catalunya y en Australia no debería de tener demasiados problemas para recortar distancias a Simone Tempestini, líder del WRC3 que no correrá en el RACC y que presumiblemente no viajará a Oceanía. Ello, de traducirse en victorias, supondría 50 puntos más en su haber, lo que le dejaría con 129 puntos por los 105 que tiene ahora Tempestini. De cumplirse esta premisa en Gales, un rally más difícil, le bastaría con sumar un sólo punto para ser campeón.
Michel Fabre está muy cerca de hacer historia, aunque un sector creemos que ya la ha hecho. Enfrentarse a un mundial, a un coche de competición, a viajes y al estrés con 62 años es un campeonato que, injustamente, no está reconocido. Es el campeonato de la valentía y de la pasión por un deporte. El mundial lo corre un centenar de pilotos pero el título del coraje lo ostenta este francés que sigue dispuesto a desafiar a quienes no confían en su valía.
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