El automovilismo es un deporte del que es muy difícil retirarse. No por complicaciones o por calidad, sino porque puede disputarse a prácticamente cualquier edad. Siempre está ahí, como la voz detrás del teléfono, insistiendo en correr una más. Loeb, Loix o nuestro Carlos Sainz son tres ejemplos de ello. Y Miki Biasion quiere unirse al club.
Orgullo nacional. Fue campeón del mundo en 1988 y 1989 a bordo del mítico Lancia Delta Integrale, una de las mejores armas que ha aportado Italia al mundo del motor en toda la historia. Con anterioridad ganó el campeonato de europa y posteriormente siguió un lustro más en la máxima competición ralística. Biasion nunca ha dejado de lado este, su deporte, y recientemente ha emprendido de nuevo la actividad en la modalidad histórica.
Fiel a las marcas de casa, Fiat ha sido su otro gran amor junto con Lancia. Y en 2018 podría prolongar su relación hasta el mundial de rallyes. Quiere correr el Rally de Italia con un 124 Abarth R-GT, una máquina que va ganando importancia continental paulatinamente. Luca Rossetti en el Tour European Rally o Álvaro Muñiz en el campeonato de España de rallyes de asfalto son dos de los encargados de desarrollar este año la unidad del escorpión.
Biasion ha confirmado a Motorsport.it que quiere estar allí, aunque sólo sea algo esporádico. Y lo quiere como autorregalo por sus sesenta años.










