Oliver Solberg ya está confirmado. El hijo del campeón del mundo de rallyes en 2003 tomará la salida en el Rally de Monte-Carlo a bordo del Volkswagen Polo R5, misma montura con la que debutó en el mundial en Gales.
Por aquel momento, hace dos meses prácticamente, la fortuna no le sonrió al noruego pero marcó interesantes cronos incluso algún scratch dentro del WRC 2, por lo que ahora seguro que será uno de los rivales a batir en el WRC 3, la categoría destinada para los pilotos con monturas R5 que no sean equipos oficiales.
El papel de Solberg no será fácil en Monte-Carlo, pues es una de las pruebas más complicadas del campeonato: «El plan para este rallye es sumar el máximo de experiencia. Sé por las historias de mi padre que este es uno de los rallyes más duros del mundo, cuando el clima está en contra puede ser todavía más duro» comentó Oliver Solberg.
Para prepararse de cara a Monte-Carlo, Solberg volverá a sentarse al volante del Polo R5 en una doble sesión de test en los Alpes franceses. «Quiero aprender. No he pilotado tanto con el coche con especificación de asfalto, así que esta es una oportunidad para mí de entender más desde ese lado».
Aún así, desde que Skoda anunció su adiós como estructura oficial y apoyo a equipos satélite y privados, a Oliver Solberg se le ha vinculado continuamente para pilotar el Skoda Fabia R5 Evo. «No sé todavía qué está pasando exactamente. Estamos hablando con algunos equipos y Skoda es uno de ellos. Esperemos que todo esté más claro y que sepamos más después de Monte Carlo» comentó.










