Tras las sesiones de test de cara a la primera cita de la temporada, Sébastien Ogier ha hecho una valoración general del comportamiento del Citroën C3 WRC, coche con el que correrá en 2019.
La vuelta del ‘hijo pródigo’ a Citroën tras sus seis títulos mundiales con Volkswagen y M-Sport respectivamente le deja como uno de los favoritos en una temporada 2019 con varios cambios en las plantillas. Sébastien Ogier se enfudaba semanas después de su fichaje por el equipo dirigido por Pierre Budar en unas jornadas sobre tierra, a la que le seguiría una doble sesión de test a mediados del mes de diciembre, ya en las condiciones idóneas para el Rally de Monte-Carlo.
El galo afirmó: «Definitivamente hay trabajo. Creo que es normal que cuando cambias de coche veas diferencias. Se ven positivas y también algunos aspectos negativos. Uno de los descubrimientos más significativos de Ogier durante los test es la necesidad de mejorar el rendimiento del C3 en una variedad de condiciones. Siempre hay diferencias que necesitas adaptar y algunas que probablemente puedas mejorar.»
Además, añadió: «En eso es en lo que ya estamos trabajando. Hay cosas que se necesitan cambiar mejor para ponerlo a mi gusto. Creo que este coche mostró definitivamente una gran velocidad en algunas condiciones el año pasado. Pero creo que lo que falta, si comprobamos los resultados y mi impresión, es que el coche tiene que ser rápido en más condiciones. Eso es lo que necesitamos mejorar».
Ogier reconoce que al cambiar de equipo no comenzará la temporada al 100% algo que esperar mejorar con el paso de las pruebas, considerándolo un «reto» y una «motivación». Así lo reconoció:«Yo soy el que ha cambiado de equipo y los demás se quedan dónde están. Eso les da la oportunidad de estar perfectamente preparados para empezar la próxima temporada. Pero yo probablemente no estaré 100% o completamente contento con mi nuevo coche. Por supuesto, espero que sea un reto. Pero eso también es una motivación para mí».











