Sexto en la 208 Rally Cup del curso pasado, Taisko Lario decidía pasarse este año al mundial de rallyes. A bordo de su habitual Peugeot 208 R2 se encuentra, tras la prueba teutona, metido en la pelea por el título. Una victoria solitaria pero trabajada le deja segundo con 68 puntos.
Sin Jean-Baptiste Franceschi inscrito dentro del WRC-3, Lario tenía como principal rival a Enrico Brazzoli. El italiano ganaba en enero el Rallye de Monte-Carlo y se convertía en el primer líder del año. Sin embargo su siguiente rally sería Italia, meses después, sacando un cuarto resultado. Consecuentemente perdía no sólo la primera plaza sino prácticamente toda posibilidad de pelear por ganar la disciplina.
Lario, con Alemania, lleva cinco rallyes disputados. A pesar de que su batalla con Brazzoli fue intensa en los primeros kilómetros, las dos pasadas por el largo Mittelmosel (22 kilómetros) le dejarían con más de dos minutos de ventaja sobre aquél. A lo largo de la cita el italiano conseguiría recortar tímidamente la distancia -apenas unos segundos-, pero en el penúltimo tramo cedería seis minutos que hicieron peligrar sus garantías de llegar bien a meta. Todo quedó en un susto y, una vez confirmada la aplastante victoria de Lario, Brazzoli subía al segundo escalón. Tercera, a más de 20 minutos del finés y con un scratch en la última prueba especial, se clasificaría Louise Cook.












