Ah, juventud, divino tesoro, que diría Rubén Darío. La base de todas las sociedades y civilizaciones. Y de todos los deportes. La cantera, que se diría en argot futbolero. Una época ilusionante llena de incertidumbres en todos los aspectos. Aquí, entre la madurez y la niñez, es donde se forja el mañana. Es el punto de inflexión de toda vida y de toda carrera deportiva. O subes o te estancas.
Cinco años, a pesar de que pueda parecer un periodo breve, dan para mucho. En cinco años un estudiante de medicina pasa de ser un chaval de casi veinte años a ser uno de los profesionales más importantes que puede haber. También en cinco años un piloto joven puede pasar de corretear por los tramos del regional a tratar de cazar a los más rápidos del campeonato continental o mundial.
Y un lustro, en cuanto a las cosechas de jóvenes talentos, da también para mucho. Sucedió con aquella de finales de los ochenta y principios de los noventa, que ahora se atisba tan lejana y madura; y ha sucedido con la cosecha de mediados de los noventa. El periodo comprendido entre 1993 y 1998 nos ha regalado una de las mejores que posiblemente hayamos tenido nunca.
Nil Solans, el más mayor, se ha proclamado este fin de semana campeón del WRC3 y ganador absoluto de todos los packs que ofertaba M-Sport de cara a 2018. El catalán llevaba ya mucho tiempo fraguándose en las especiales, destacándose paulatinamente conforme pasaban los rallyes. Y en esta temporada, al fin, su esfuerzo han tenido la mejor de las recompensas: ha inscrito su nombre en una lista que, hasta el viernes, sólo ostentaban Dani Sordo y Dani Solà.

Efrén Llarena es dos años menor. El espinosiego también ostenta un título, el de la reñida Copa Suzuki Swift, que venció la pasada campaña adjudicándose casi todos los rallyes. Este año ha compaginado la Beca, la cual lidera, con la 208 Rally Cup, donde a pesar de mostrarse superior a sus rivales no ha podido cuajar el título por culpa de los desafortunados problemas mecánicos sucedidos, especialmente, en la recta final.
De la quinta de Efrén Llarena y hasta ayer vigente campeón de la monomarca de Peugeot es Pepe López, piloto ahora de la marca del león en el campeonato de Europa de rallyes formando equipo con José Antonio Suárez. Pepe es otro de los alumnos aventajados de nuestro país, condición que reconoció Hyundai al invitarle a las pruebas para competir con la escudería coreana en el mundial de 2018 a bordo de un Hyundai i20 R5.
Este trío de ases podría convertirse en póker con Jan Solans quien, a pesar de su juventud – es el más joven de todos -, ya demuestra rapidez tanto en tierra como en asfalto. El tiempo dirá dónde se posiciona pero, al menos de momento, no se le puede apartar de la pomada. Juventud, divino tesoro. Ojalá sigamos disfrutando de sus fértiles cosechas muchos años.












