Hoy 15 de septiembre de 2017 se cumple una década desde el fallecimiento del británico Colin Mcrae por el desgraciado accidente en helicóptero, uno de los pilotos más queridos y referente para pilotos. El ejemplo más cercano es Kris Meeke.
Carismático como ninguno y uno de los pilotos que afrontaba cada curva al límite, Mcrae es añorado por los millones de aficionados que aman el automovilismo. Pilotó todo tipo de vehículos con los que dejó cientos de imágenes espectaculares; desde un Talbot Sunbeam hasta un Citroen Xsara WRC, pasando por un Ford Sierra Cosworth, Subaru Impreza WRC, Subaru Legacy RS, Subaru Impreza 555, Vauxhall Nova, Skoda Fabia WRC y un largo etcétera de vehículos.
Piloto oficial para marcas como Subaru, Skoda, Ford o Citroen, sería con la marca nipona con la que conseguiría su único título en el WRC al volante de un Subaru Impreza 555. Durante tres años se quedó a las puertas del título, quedando subcampeón.

Sus participaciones en el WRC datan de un total de 146 carreras, en las que ha logrado terminar 86, sumando un total de 60 abandonos, lo que es lo mismo, el 41.1% de sus participaciones constan de abandonos. Cuenta con 25 victorias y 42 pódiums habiendo ganado un total de 477 tramos cronometrados en todas su campañas dentro de la élite mundial.
Colin Mcrae ha sido, es y será siempre un referente para numeros aficionados y sobretodo, para los pilotos, por su forma de actuar dentro de un coche. Sin miedo a nada, el británico ha sido siempre de la filosofía de dar el 200% en cada tramo, lo que le ha costado numerosos sustos saldados sin consecuencias. Aún así, tras sus actuaciones y las imágenes que Mcrae dejó para los aficionados, el británico se ganó el cariño de todos los aficionados.

A su título en el WRC, hay que añadir el bicampeonato británico que Mcrae consiguió en las temporadas 1991 y 1992, al volante del Subaru Legacy RS en ambas campañas.
Una década sin uno de los grandes, una década sin Colin Mcrae. R.I.P










