Catorce años después el Rallye Coeur de Francia ha vuelto a ser puntuable para el campeonato francés de asfalto. Para esta edición se trasladaba el punto neurálgico de Savigny-sur-Braye a Vendôme y se incrementaba su rutómetro hasta los más de 192 kilómetros, un record que no se daba desde aquella edición de 2003.
Pierre Roche llegaba como el favorito tras acumular siete victorias en este evento. Eric Brunson y Yoann Bonato, que presumiblemente se sabía que iban a estar en la pelea desde antes de comenzar, también sabían ya qué significaba ganar allí. El último, Bonato, rozaba el título nacional tras una temporada de dominio absoluto. Y no defraudó: volvió a ser el más rápido a bordo de su ya habitual Citroën DS3 R5.
Una de las sorpresas del fin de semana fue Anthony Cosson quien, con el Porsche 997 Cup, se coló en el podio y llegó a marcar algún scratch frente a los R5 o los WRC. Aunque lo cierto es que, fuera de ahí, el rally no tuvo demasiado misterio. Bonato, como de costumbre, tiró desde el inicio y sólo Quentin Giordano (Skoda Fabia R5) y Pierre Roché (Ford Fiesta WRC) parecieron en un principio poder seguir su ritmo. Pero nada más lejos de la realidad. Una vez superado el ecuador de la cita su ventaja se fue por encima del mundo, haciendo muy difícil cualquier reacción o intento de remontada y asegurándose así el set y el partido.
El otro campeón del fin de semana fue Cédric Robert, ganador matemático del Clio R3T Trophy francés tras el abandono de Florian Bernardi. Robert, como Bonato, ha sido el protagonista principal de la copa monomarca de Renault en este 2018.












