Cómo un campeonato nacional referente para todo el continente puede llegar incluso a perder pilotos por culpa de un sistema de puntuación. Es el caso del campeonato francés de asfalto, un caso de acierto tras acierto hasta que se llegó demasiado lejos en la innovación. Tenemos campeón francés y, sin restar mérito a la brava temporada de Sylvain Michel, esta temporada ha sido un caos.
Tengamos claro que organizar un campeonato, sea al nivel que sea, no es sencillo. Se deben de tener en cuenta incontables factores y siempre se intenta favorecer a todo el mundo. Un órgano federativo y un comité organizador deben de ser grupos inclusivos, no exclusivos; grupos que trabajen con y para sus pilotos.
A principio de temporada saltaba una sorpresa que yo al menos no la esperaba. Jean-Marie Cuoq, que acababa de hacer historia en el hexágono al ser el primer piloto de la historia en alcanzar el bicampeonato (tierra y asfalto), decidía formar un programa sólo de tierra. Y me sorprendía porque en asfalto ya se conoce a todos los gallos, y sabe cuánto puede dar de sí, mientras que en tierra han habido varias incorporaciones (como la de Julien Maurin, que lidera actualmente).
El caso es que el campeonato de asfalto no había ni empezado y ya perdía a su máxima estrella. Pero la sorpresa vino después, cuando terminó el primer rally. Tras Le Touqet – Pas-de-Calais el podio quedó tal que así: Eric Brunson, David Salanon (ambos con sendos Ford Fiesta RS WRC) y Sylvain Michel (Skoda Fabia R5). Es cierto que Michel había corrido muchísimo, que apenas medio minuto le separó al final de la última jornada del campeón. Pero terminó tercero; líder de su clase, pero tercero.

Para sorpresa de quienes no habíamos llegado a ese punto del reglamento, Michel salía como claro beneficiado de la prueba. Lograba 36 puntos, por los 34 que se llevaba Brunson, campeón de su categoría y campeón del rally. Pero lo que resulta incluso más sorprendente es que Salanon, segundo del rally y de su categoría, sólo se llevaba 26 puntos, 10 menos que Michel.
Tras cuatro rallyes donde la tónica había sido la misma llegó el primer abandono. David Salanon anunciaba que se retiraba del campeonato francés de asfalto. Era inútil seguir poniendo dinero si al final del rally daba igual cuánto hubiera corrido. Algo similar hizo Eric Brunson, que a través de su perfil de Twitter lanzaba varias indirectas a la FFSA (Federación Francesa de Deportes Automovilísticos): «He ganado en Le Touquet y en Limousin, ¿pero dónde está mi premio?». A pesar de su molestia decidía seguir, teniendo la mala fortuna de sufrir un fuerte accidente que le apartaría de la competición el resto del año.
Así pues, con el ecuador recién pasado, Sylvain Michel se postulaba como el único candidato al título. Era cuestión de tiempo que se proclamara campeón. En efecto ha corrido muchísimo, echando verdaderas carreras a los WRC, pero no ha sido ni de lejos el mejor campeonato que del que ha gozado Francia en mucho tiempo.
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¿Qué se ha hecho mal para que esto ocurra? Está claro que la culpable es la federación por introducir un sistema de puntuación visiblemente injusto. Todo se entiende mejor cuando se sabe que Yacco, la escudería campeona, es una de las marcas que más dinero ponen dentro del programa. Tienen a varios pilotos corriendo (entre ellos Maurin) y ahora, además, han impulsado junto con M-Sport un Trofeo Junior cuyo coche oficial será el Ford Fiesta R2T.














