Como manda la tradición desde principios de década, el Rallye van Haspengouw abría este fin de semana el calendario belga de rallyes. Con una inscripción algo superior a la del año pasado, esta primera cita del curso prometía mucho con Cédric Cherain uniéndose a la lista de favoritos a bordo de un Volkswagen Polo R5, unidad similar a la de Kris Princen, vigente campeón nacional.
Y, haciéndose valer de su condición, Princen no dejó que sus rivales saborearan el liderato. Lo agarró en la primera especial y no lo soltó nunca. Cherain empezaba tercero, pero poco a poco fue recuperando distancia con el primer clasificado hasta reducir la desventaja a los cinco segundos en el quinto tramo. La lucha en el podio empezaba a crecer con hasta cuatro pilotos dispuestos a lucharle la victoria a Princen.
Pero fue Cherain, luego de una gran (y doble) remontada, quien se ganaría a pulso la plata. Tercero acabó el joven Sébastien Bedoret (Skoda Fabia R5), subcampeón junior de Bélgica en 2017 y promesa candente que ya comienza a demostrar valía – máxime en un país tan difícil como es Bélgica, donde los tramos son rápidos, rotos y sucios.
En la categoría junior, pero de esta temporada, y dentro de esta prueba, victoria final para el holandés Grégorie Munster (Opel Adam R2), vigente campeón además de la copa que pretende revalidar título.














