El Rallye de Monte-Carlo no fue un rally para apostar fuerte. Avezados a este deporte o no resultaba casi imposible adivinar el transcurrir del rally. Quizá los más – o los menos… – atrevidos hubieran colocado a Ogier como campeón antes de que arrancara el rally, pero lo cierto es que ni siquiera ese era un factor claro. Los favoritos no acabaron bien parados y los menos fiables se llevaron las mieles del éxito.
Afortunadamente somos muchos quienes seguimos las carreras en tramos y, por tanto, sumamos muchas opiniones y preferencias. En la diversidad de porras hay quien ha acertado cada posición, es simple estadística, pero este fin de semana hubieron problemas y fallos eventuales que descolgaron de la clasificación a algunos de los favoritos.
Es el caso del mayor perjudicado del fin de semana: Citroën. La armada de los chevrones llevaba preparando meses esta temporada y, por ello, eran claros favoritos sobre el papel para firmar una actuación sobresaliente. El C3 WRC ya no daba problemas y en su haber constaban muchísimos más test que los que habían realizado M-Sport o Toyota. Además, Lefebvre y Meeke habían probado el coche en superficies similares a las presentadas en los tramos del rally monegasco.

Pero este es un deporte impredecible. Los de Matton fueron los primeros en abandonar cualquier esperanza de terminar con una sonrisa de satisfacción. El coche es muy bonito y tiene presencia, pero ha sido una absoluta decepción. Por delante tienen otro rally difícil, Suecia, el rally de nieve que dominan históricamente los pilotos nórdicos.
En la cara opuesta de la baraja tenemos la carta estrella de Toyota Gazoo Racing: Jari-Matti Latvala. El finés ha protagonizado un papel sorprendente al terminar segundo con el Yaris World Rally Car. El coche menos fiable de la pretemporada y el piloto más criticado del último tercio de 2016 callaron todas los comentarios negativos que dudaban de sus capacidades. Su compañero de equipo, el ex-campeón continental Juho Hänninen, no corrió la misma suerte al tener que abandonar.
Hyundai, el único equipo que no ha cambiado su alineación de cara a esta temporada, tampoco ofreció lo común. Hayden Paddon abandonaba el rally tras el desafortunado incidente del jueves y Neuville sufría un accidente cuando iba líder y dejaba inservible su i20 WRC. El único piloto en pie de la marca coreana era Dani Sordo, que firmó la cuarta posición justo por detrás de un bravísimo Ott Tänak.

Pero si hay un constructor que ha supuesto una sorpresa mayúscula ha sido M-Sport. Los de Malcolm Wilson afrontaba el Monte-Carlo con escasos test, especialmente Sébastien Ogier, que había firmado su contrato apenas un mes atrás. El vigente campeón del mundo hizo valer su fama llevándose la prueba con un gran nivel de pilotaje a pesar de no estar habituado al cien por cien a su nueva montura. Su compañero, el estonio Tänak, fue el encargado de cerrar el podio tras aguantar con un coche dañado a Dani Sordo en el Turini.
Cuatro escuderías y cuatro resultados muy distintos. Sin Volkswagen en el mundial, la temporada de momento no invita a las apuestas. Ahora toca viajar a Suecia, otra cita que nunca suele ofrecer lo que el resto de rallyes. Por ahora será mejor seguir observando y esperar a que alguno de los equipos se adelante en la pelea hacia el título.
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