La marca de Tommi Mäkinen no está siendo suficiente para imprimir al proyecto la solidez necesaria. El Toyota Yaris WRC lleva desarrollándose al menos un año y medio y los problemas, a cinco meses de su supuesto debut, no cesan de aparecer.
Mecánicamente el coche falla demasiado. La fragilidad de las suspensiones ha sido el desencadenante, por ejemplo, de la salida de su director técnico, Michael Zotos. El motor y los escapes de aceite no son una excepción. La jornada de test de tres días que el equipo Toyota GAZOO realizó en Catalunya fue un desastre, completándose poquísimos kilómetros debido a fallos de diversa índole.

Otra problemática es quién pilotará el coche. Se han puesto sobre la mesa nombres como el de Sébastien Loeb, Mikko Hirvonen, Juho Hänninen o Jari-Matti Latvala. Nombres que han resultado ser más humo que otra cosa, porque cada mes están cambiando la alineación del equipo para 2017 que, al parecer, sólo contará con dos unidades (al igual que hará Citroën con el C3 WRC).

El tema de la rapidez es algo que aún se desconoce. Quienes han podido verlo en persona dicen que la sensación de velocidad, con los nuevos 380cv, es sensacional. Pero hasta que no tengamos los tiempos en mano no podremos concretar nada.
Sea como sea el proyecto del Toyota Yaris WRC se aleja cada vez más de un desarrollo idílico. Era evidentemente que se iban a presentar problemas, pero el caso es que queda relativamente poco para que debute oficialmente y, hasta ahora, ha traído más penas que glorias.
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