El campeonato del mundo de rallyes habla en francés desde hace quince años. Loeb ganó nueve títulos consecutivos y Ogier, con el logrado durante esta madrugada, encadena seis. En la temporada más complicada a la que se ha enfrentado Seb, ha terminado venciendo in extremis, casi en el descuento, gracias a la oposición de Thierry Neuville y de Ott Tänak, con un discreto quinto puesto final. Ninguno de ellos dos pudo acabar el Rally de Australia más interesante de los últimos cursos.
Ogier (Ford Fiesta WRC) partía con ventaja de puntos y pronto, además, con ventaja de segundos. Tänak (Toyota Yaris WRC) se colocaba delante suya pero Neuville (Hyundai i20 WRC), el hombre a quien tenía que batir para alzarse campeón, no podía seguir el ritmo. El belga se enfrentaba a un fin de semana frustrante, reconociendo abatido al término del segundo día de competición que no podía hacer nada contra Ogier.
Finalmente Thierry abandonaba en el vigésimo segundo tramo tras perder una rueda y hacer un trompo. Tänak también abandonaba en la siguiente especial a causa de un accidente. Así, Sébastien Ogier afrontaba el último tramo del año sabiéndose campeón matemático del mundial de rallyes por sexta vez. Un título saldado con un quinto puesto, su peor resultado final desde que pilota un World Rally Car.
«Es difícil porque la temporada ha sido muy intensa y todo ha ocurrido en dos tramos» comentaba el campeón del mundo al término de la última especial. «Recibí el mensaje en el enlace. Estoy muy orgulloso de mi equipo, ¡sois los mejores! Hemos disfrutado de un gran tiempo juntos».












