El de la región del Ródano ha vuelto a hacer magia con su Citroën DS3 R5. Esta vez le tocó bailar con un hueso muy duro de roer. Un hueso mundialista con más bagaje a bordo de máquinas más potentes. Pero ni por esas. Yoann Bonato no es de los que se achantan – lo ha demostrado a lo largo de todo el año tanto en sus incursiones en el WRC2 tanto en el nacional – y este fin de semana ha vuelto a dar una auténtica lección de pilotaje.
Hayden Paddon partía como uno de los grandes favoritos para llevarse esta edición del Rallye du Rouergue. A bordo del Hyundai i20 R5 con el que ya ganó el Rallye du Var, afirmaba desde el inicio que tenía que ganar confianza y habilidad en asfalto. El kiwi se encasilló pronto en la segunda posición sin demasiadas opciones a pelear por el liderato que siempre ostentó Bonato.
En menos de un centenar de kilómetros, repartidos en cuatro tramos, el piloto de CHL Sport Auto aventajaba ya a Paddon en más de un minuto, dejando para el sábado la gestión de tamañana ventaja y la minimización de errores. Hayden peleó con Quentin Giordano (Skoda Fabia R5), a quien dejaría atrás a lo largo de la segunda jornada. Jornada en la que pudo discutirle algún scratch al vencedor de la prueba.
De esta manera quedó configurado el podio (Bonato, Paddon y Giordano), quedando fuera Anthony Puppo por escasos 9,3 segundos. Resulta destacable la sexta posición de Patrick Rouillard con el Porsche 911 GT3 por delante de Nikolay Gryazin (Skoda Fabia R5) y Jordan Berfa (Hyundai i20 R5). En lo tocante a la 208 Rally Cup la victoria fue para un excelente Laurent Pellier que dominó de cabo a rabo por delante de Quentin Ribaud (14,9 segundos por detrás) y Efrén Llarena (a 27,1 segundos del líder).
Con esta victoria Yoann Bonato acaricia el título. Para lograrlo le basta con quedar por detrás de Charles Martin en Mont-Blanc. Visto el nivel de la temporada, sería una gran sorpresa que no lo dejara sentenciado allí.












