Si hay una palabra que los define es bestia, término acuñado por fans y en documentales. Monstruos de tamaños colosales, anchos como nunca antes se habían visto, con una potencia que supera con creces la lógica de la seguridad. Su sonido se ha instalado en nuestros oídos aunque muchos naciéramos años después; un sonido okupa que ha deshecho los bártulos a la espera de que otro sonido más potente lo desaloje. Aquellos eran los Grupo B aunque, por definición, bien podrían ser los WRC que veremos en 2017. Nace una nueva era.
1982 fue el año de aterrizaje de seres variopintos y hasta terroríficos. Steven Spielberg nos presentaba al extraño E.T., un ser que llegaba a Crescent City para vivir una historia de amistad inolvidable. También nos presentó a los Poltergeist, de los cuales sólo conocemos sus fechorías pues son invisibles ante el ojo humano. Ficción aparte, 1982 fue el año de debut de otros seres terroríficos y enormes: los Grupo B.
Su vida, cortada por su tremenda peligrosidad, duró apenas cuatro años. Casi un lustro de evoluciones constantes, de historias que nunca pasarán de moda, de desafíos a la lógica y a la mecánica. Hoy nadie duda que aquellos años marcaron un antes y un después en el mundo de los rallyes en particular y en el automovilismo en general.
Tras la efervescencia de los Grupo B llegó una relativa calma. Nunca se volvieron a fabricar coches tan bestias, a pesar de aquellos Kit Car capaces de hacer temblar a los World Rally Car, o de aquellos World Rally Car de 2008 y 2009, últimos exponentes del motor de 2 litros y cuya aceleración y fuerza de empuje dejaban a más de uno impresionado.

35 años se ha tardado en volver a hacer algo como aquello. Con la nueva homologación de 2017 los World Rally Car alcanzarán los 400cv, potenciados además por una electrónica inmejorable que apoya a toda la estructura. Hasta ahora se tenía como principal referencia los poco más de 300cv de los WRC 1.6, con lo que dentro de un mes volveremos parcialmente a los años ochenta.
Más potencia y más ensanche. Las marcas oficiales (Citroën, Hyundai, Toyota y M-Sport) han optado por agrandar sus vehículos y por mostrar un mayor trabajo aerodinámico. Los Grupo B también estaban dotados de un ensanche exagerado, haciendo que fueran coches enormes y que en alguna ocasión guardaran poco parecido con sus escuálidas versiones de calle.
Quizá los más puristas odien el comportamiento de los coches modernos, que suele ser comparado con los Scalextric por su rigidez sobre el asfalto. «Gr. B was for men, WRC is for boys» dijo Juha Kankkunen. Es indiscutible que hacía falta mucha pericia para ir rápido con un Audi, un Lancia o un Peugeot; pero los tiempos cambian, y ahora está de moda la precisión de cirujano. No se permiten errores.
Con 35 años de diferencia nacen los modernos WRC de 400cv, hermanos lejanos de aquellos Grupo B. El tiempo ha sabido recompensar a quienes han esperado por un resurgimiento de aquello. 2017 supondrá una vuelta a los años dorados de los rallyes sin movernos de la época y con nuevos protagonistas. Algo así como una secuela, aunque esta segunda parte sí que parece que será buena.












