El piloto de Cambre confirmaba su gran temporada venciendo en su primera participación en el Rallye de Ourense que además fue la última carrera con el Porsche 2008 que tantas satisfacciones ha dado al equipo.
Vallejo era segundo tras remontar después de un problema con una rótula y Cristian García cerraba el podio con su Evo X.
Iván Ares y Álvaro Bañobre ya tienen su Porsche 2010 para medirse al resto de gallos del Nacional, y a partir de Ferrol correrán con él tras testearlo en algunas pruebas regionales, pero la despedida de su 2008 no pudo ser mejor.

Tras el prematuro abandono de Burgo y los problemas de Vallejo, que paró en tramo para apretar una rótula, Ares sólo tuvo que dedicarse a asegurar y administrar su renta mientras veía como el de Meira remontaba hasta la segunda plaza.
Nada pudo hacer Cristian García por atacar el liderato o defenderse de los gallegos con el Mitsubishi Lancer Evo X de RMC, tras sufrir una salida de pista que dañaba un diferencial y lo dejaba cerrando el podio.
Tras ellos, la auténtica salsa del rallye estaba entre los dos ruedas motrices: Fuster acudía invitado y todo lo venía de cara llegando a sumar para la lucha por el campeonato. Era cuarto en la general y primero entre ellos con el Swift S1600 por delante de Alberto Hevia que perdía más de 30 segundos.

Tercero y primer R2 fue Esteban Vallín, que aguantaba en un rallye durísimo pese a que fueron Pablo Pazó y Victor Senra los que dominaron la categoría en gran parte del rallye. Senra sería segundo al final y Marcos Canedo cerraría el podio de la R2 tras el abandono de Pazó.
Fran Cima y Jandrin López volvían a vencer en el Trofeo Europeo para los Renault Clio R3T, quedándose sin rivales muy pronto y David Cortés hacía valer el correr en casa en la Copa Suzuki, colocándose líder tras acabar por delante de Adrián Díaz y Alberto Otero, que le acompañaban para cerrar el podio 100% gallego en la copa de la marca nipona.
La Dacia Sandero Rallye Cup volvía a ser un monólogo de Alberto Monarri, que continua dejando imágenes para el recuerdo y que en esta ocasión tenía aún menos problemas para endosar más de 9 minutos a sus perseguidores ya que muchos de los participantes en la Beca ARC Raceline no participaban tras desencadenarse un auténtico culebrón con el promotor tras los reconocimientos del rallye, que hacían imposible la correcta continuidad de la iniciativa al menos en esta prueba.













