Ha sido la novedad y parte fundamental del escaparate de Hyundai en Córcega. El Hyundai i20 R5 ha debutado de manera oficial en la prueba francesa del mundial de rallyes, una prueba con mucha historia y mucha difcultad – no en vano gracias a sus curvas se ha ganado el sobrenombre de rally des 10.000 virages (rally de las 10.000 curvas).
No ha sido su debut soñado pero al menos ya tenemos tiempos oficiales del nuevo juguete de la marca coreana. Para este fin de semana se fletaron un total de tres vehículos: uno para Kevin Abbring, otro para Stéphane Sarrazin y otro para Fabio Andolfi. Sólo pudo terminar el kilometraje total de la prueba el del italiano, y lo hizo a más de 20 minutos de la cabeza. No es un resultado esperanzador para un coche que, según parece, ha acusado sus primeros problemas de juventud.
No obstante durante el transcurso de los tramos, y mientras el trío de i20 R5 se encontraba en acción, se pudieron observar sus primeros cronos. Abbring se mostró como el piloto fuerte durante el tiempo que estuvo en carrera, colocando al Hyundai en tercera posición del WRC2. Al paso por el ecuador de la prueba sumaba un déficit de un minuto respecto a Elfyn Evans, líder indiscutible.

De menos a más, el holandés pudo mejorar sus sensaciones a bordo del coche con el transcurso de los tramos. Durante el Tour de Corse se mantuvo positivo, resaltando que el grip no era el adecuado pero que era un hándicap que puede mejorarse con trabajo. Reconocía también que no estaba atacando tanto como hubiera podido, por lo que posiblemente la competitividad de la montura sea mayor de lo que se mostró.
Similares impresiones dejaba Stéphane Sarrazin a los micrófonos de finales de tramo. Pilotaje difícil y grip escaso que puede mejorar trabajando más en el coche. Hasta el momento de su abandono, propiciado por la pérdida de una rueda, Sarrazin se encontraba luchando de tú a tú con el Skoda Fabia R5 de Julien Maurin en la categoría RC2. Colocado en séptima posición aventajaba en dos minutos a un José Antonio Suárez que era octavo.

Técnicamente es un buen coche que necesita más kilómetros. Con la adquisición de las tres primeras unidades privadas pasaba de una fase de pruebas a una fase de producción. Está terminado pero es muy joven aún. Su próxima aparición anunciada será en el Rally de Gales, colofón del mundial de rallyes, donde de nuevo Kevin Abbring tendrá que demostrar los más de 180.000 euros que cuesta la unidad, esta vez sobre tierra.
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