La FFSA (Federación Francesa de Automovilismo) ha lanzado un dardo envenenado a uno de sus campeonatos más fructíferos y poblados. La idea de traer cambios a un formato asentado no sólo no ha calado bien, sino que como añadidura se está cargando todo lo bonito que tuvo antaño el nacional de asfalto.
La modosidad de un reglamento correcto y bien pensado ha virado hacia un sistema de puntuación loco, que muchos ni siquiera llegamos a entender, y que está acabando con los programas y la ilusión de pilotos que verdaderamente quieren correr.
El sistema de puntuación apunta directamente a los más grandes, es decir, a los que optan por correr con un WRC. La teoría más aceptada – o al menos una de las más asentadas a nivel global – es que la FFSA ya no quiere que esos coches corran pero, sabedores de que esos vehículos otorgan un plus de interés hasta a la prueba más escondida del mundo, no cortan su problema por la raíz.

En su lugar han implementado una ponderación de puntos totalmente injusta. Tan injusta es que el líder aún no ha ganado una sola carrera. Tan injusta es que puede que gane el campeonato sin haberlo hecho. Todo por pilotar un Skoda Fabia R5 o, resumiendo, un R5 a secas. Se ha colado en todos los podios de todas las pruebas que ha disputado y, aunque haya sido tercero cuatro veces, aventajaba en casi un rally al segundo mejor clasificado. ¡Casi un rally!
Es preciso reconocer que marcas oficiales como Michelin o como Skoda están apostando por los R5, dejando de lado a los WRC. Por tanto, es comprensible que desde ciertos organismos se meta presión para que la inversión de las marcas no se vea truncada por un reglamento desfavorable para sus intereses. Aunque ello implique cambiar (¿a peor?) un reglamento que lleva funcionando bien muchísimo tiempo.
El resultado es obvio y palpable. Hay un malestar comprensible en Brunson y Salanon, los dos damnificados con todo este tema. Salanon ha optado por no participar en Rouergue y Brunson, tras sufrir un accidente, puede que no corra más este año. Lo que depare el devenir al campeonato francés de asfalto es un misterio. Por ahora sólo podemos hacer conjeturas y quizás. Lo que venga luego será bueno o será malo, pero deberá de serlo tras hablar la federación con las partes implicadas.














