Todos los pilotos son valientes por el mero hecho de participar en la prueba de Raids más exigente del mundo. Pero en esta edición, el francés Philippe Croizon es, sin ninguna duda, el más atrevido.
Su historia, una de las más fuertes y duras. Con tan solo 26 años, el francés recibió una descarga de 20.000 voltios con un resultado fatal, teniendo que amputarle las extremidades. Tras diez años de recuperación, Philippe Croizon, sin piernas y manos, decidió cruzar el Canal de la Mancha a nado, siendo el primer dobleamputado en participar y conseguir su reto, en más de 14 horas.
Tras su accidente, el francés tuvo que reflexionar y esto declaraba: «Necesité tiempo para asimilar mi nueva situación. En un centro de reeducación aprendí que lo imposible solo está en nuestra mente.»
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(Empieza a partir del minuto 16:50)
Poco a poco el francés se impuso más metas a pesar de sus dificultades. Una de ellas fue: Participar en el Dakar. Para ello, el trabajo de su preparador, Yves Tartarin, fue fundamental. Como preparación previa, afrontó varios Raids, como la Baja Aragón o el Rally de Marruecos. Para ello, el piloto francés contó con ayuda económica, nada más y nada menos que de uno de sus rivales en el Dakar: Nasser Al Attiyah.
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El qatarí, que se enteró de las dificultades económicas de Croizon, aportó el capital económico para que Philippe Croizon estuviese en la salida del Dakar. Ahora, con 47 años, el francés recorre los tramos de Sudamérica con un objetivo claro: Llegar a Buenos Aires.

Su vehículo, totalmente adaptado para su conducción, sirve de un joystick que lo utilizará con el muñón derecho para acelerar, frenar y girar. Con el muñon izquierdo podrá cambiar de marcha, poner la marcha atrás, encender las luces u otros sistemas del vehículo.















