Suya es la responsabilidad de convertirse en los ojos de los pilotos antes de cada pasada. Suelen ser ex-pilotos experimentados o un personal avezado al mundo de las carreras, con buenos ojos, detallistas, precisos y con un bagaje largo de rallyes detrás.
No es común que los ouvreurs tengan importancia en un rally de asfalto ya que suelen realizarse en la época estival, cuando las tormentas imprevistas son menos frecuentes. No obstante en este Rally de Alemania han recobrado una importancia digna de mencionar pues el tiempo allí está siendo de lo más impredecible.
Dani Sordo y Marc Martí tienen dos de los mejores ouvreurs de todo el mundial de rallyes: Enrique García Ojeda, ex-campeón nacional y ex-campeón continental, y Pablo Marcos, un copiloto que se ha sentado a la derecha de pilotos como José Antonio Suárez, Dani Sordo, Dani Peña o el propio Ojeda.

Los primeros ouvreurs nacieron en el Rally de Montecarlo, posiblemente la prueba más impredecible del calendario mundialista. Durante la época de Carlos Sainz, siendo el madrileño un pionero en esto, se fueron introduciendo poco a poco. Al principio, según explicaba Josep Culubret, iban casi de incógnito y no cubrían todos los rallyes. Paulatinamente ganaron relevancia y reconocimiento hasta que se les reconoció como tales.
¿Qué son, por tanto, los ouvreurs?
Efectivamente son los ojos de los pilotos en el tramo antes de que realicen su pasada. Su misión es corregir las notas del copiloto en base a las variaciones que hayan podido producirse en el intervalo de tiempo que comprende la toma de notas y el instante antes de que comience la acción: desprendimientos, lluvias, condiciones del suelo…
Más tarde, anotado todo, se lo informan a la pareja que va a correr por teléfono, de tal manera que antes de empezar ya saben perfectamente a qué van a enfrentarse. Son una parte fundamental de cada equipo y de cada piloto.













