Con apenas dos pruebas en su programa de 2016, Robert Kubica anunciaba su retirada temporal de los rallyes. En enero tomaba la salida del Rallye de Monte-Carlo con un Ford Fiesta WRC y se veía obligado a retirarse; en julio, su última aparición, acababa tercero en el Città di Lucca con un Renault Clio S1600. Ahora su nombre vuelve a sonar – cada vez con más fuerza – de cara a la temporada de 2017. Los rumores lo colocan en Toyota.
No hay nada seguro, pero lo cierto es que el nombre del polaco ha vuelto a estar en boca de unos cuantos. El piloto de Lotos, una petrolera con base en Polonia, no tuvo un buen año en 2015 y en 2016, con un nuevo fiasco en el rally monegasco, decidió retirarse por un tiempo de su actividad ‘ralística’. Campeón en 2013 del WRC2 con un Citroën DS3 RRC, Kubica pasaba a ser piloto de Ford para que su patrocinador principal no entrara en conflicto con Total, patrocinador de la marca de los chevrones.
En su haber tiene, además, 14 scratch absolutos en el mundial de rallyes, que acreditan su letal rapidez. Asimismo tiene una tasa de abandonos un tanto alta: en uno de cada tres no ha llevado el coche a meta, y en otros tantos lo ha hecho bajo la norma de Super Rallye. Veloz pero irregular, Kubica se ha convertido por méritos propios en una de las figuras más mediáticas de la parrilla del WRC.

Ahora su nombre suena en las filas de Tommi Mäkinen. Se uniría a Juho Hänninen y a Esapekka Lappi, rompiendo con una alineación monocromática finesa. El fichaje se haría posible gracias a la rescisión del contrato de Kubica con Lotos. Según informa @powrotroberta en su cuenta de Twitter, Robert sería el tercer piloto a partir de Córcega, y que tendría un total de siete rallyes en su programa.
Sin confirmación por ninguna parte, es una posibilidad muy posible. Además, hace unas semanas salía a la luz una posible decoración del Toyota Yaris WRC que él mismo llevaría. Y ya se sabe: cuando el río suena… agua lleva.












